Durante el siglo XVIII el sector agrícola cambio notablemente debido a la revolución industrial, además se extendió por Gran Bretaña una serie de cambios en las técnicas de cultivos, lo cual favoreció al sector agrícola tornándolo en una actividad rentable. Asimismo, el continente europeo aún se caracterizaba por ser rural, a pesar de la aparición de la nueva industrias y tecnologías. No obstante, el sector agrícola fue acoplándose a los nuevos cambios en los procesos y se fue modificando con los nuevos descubrimientos. Si bien este proceso fue de una tendencia lenta, los cambios en ella fueron tan importantes dando el nombre de revolución agrícola.
Cambios notorios:
- un nuevo utillaje hizo más sencillo el trabajo humano y redujo el uso de la ganadería como fuerza de trabajo, pero también produjo un aumento significativo de la producción.
- utilización de plantas ricas en nitrógeno que permitirían suprimir progresivamente los barbechos y alternar los cultivos de cereales con plantas destinadas a la alimentación de ganado, y así creció la cantidad y la calidad de la carne.
- la utilización de abonos hizo posible ampliar la producción para consumo animal y humano.
- la difusión y diversificación de los cultivos con la incorporación de nuevos cultivos como la patata, maíz o la remolacha azucarera.
Una de las consecuencia de este proceso fueron los cambios provocados en el ecosistema. Las especies cultivadas se volvieron más abundantes mientras las especies silvestres disminuyeron hasta, eventualmente, desaparecer. Finalmente se redujo la diversidad del ecosistema en su conjunto, transformándose en un ecosistema relativamente especializado, un agroecosistema, con una finalidad exclusivamente extractiva. Este tipo de prácticas agrícolas provoca la contaminación del agua, del suelo y de determinados alimentos (frutas, verduras, leche), la pérdida de biodiversidad y un consumo creciente de combustibles fósiles


No hay comentarios.:
Publicar un comentario